Del Amazonas al profesionalismo: el salto de Oscar Goez
Oscar José Goez Pimentel tiene 21 años, los mismos que ha vivido rodeado de deporte. Ha pasado por varias disciplinas; sin embargo, el baloncesto fue el que marcó su vida, impulsado por el ejemplo de su padre, Oscar Guillermo Goez, quien fue jugador y luego su entrenador personal.
“Recuerdo que desde niño me llevaba a sus partidos y ahí nació todo”.
Su sencillez refleja el espíritu del pueblo leticiano. Con humildad, narra sus inicios desde la nostalgia:
“Entrenaba con mi papá, mi mamá y un par de amigos del barrio. Con el tiempo ese grupo creció y empezamos a representar a Leticia en torneos locales, luego nacionales e incluso internacionales”.
Con una mentalidad enfocada y altamente competitiva, comenzó a destacarse como escolta anotador, logrando títulos, premios individuales y siendo líder en puntos y triples en distintos torneos en Colombia.
Luego llegó el gran salto que pondría a prueba su carácter: una beca deportiva en Estados Unidos, en Georgia. Cada día representaba un nuevo reto: el idioma, la cultura, la ciudad y, sobre todo, estar lejos de casa.
“Fueron años duros, lejos de mi familia, pero de mucho crecimiento. Logré ser MVP ofensivo y competir en instancias finales a nivel estatal”.
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Cuando la disciplina, la pasión y la determinación se mantienen firmes, las oportunidades aparecen. Así llegó a México, a la Universidad Anáhuac Cancún. Sin embargo, este logro también lo enfrentó a uno de los momentos más difíciles de su carrera:
“Una ruptura total del ligamento cruzado anterior me dejó fuera casi un año. Fue un proceso muy duro, lejos de mi familia, donde tuve que ser muy fuerte mental y físicamente, pero también muy disciplinado para salir adelante”.
La recuperación fue larga, capaz de apagar la llama de cualquier deportista. Pero Oscar decidió resistir. Se levantó, superó la prueba y regresó con más fuerza:
“En mi primer partido después de la lesión jugué 40 minutos y anoté más de 25 puntos”.
Esta etapa marcó un nuevo comienzo. Su esfuerzo fue recompensado: no tardó en llegar el llamado del equipo profesional Caribbean Storm en Colombia, para debutar en la Liga de Baloncesto Profesional.
Hoy, Oscar Goez, junto a los más de 85 mil amazonenses, vive ese sueño hecho realidad. Es el mismo joven que jugaba al atardecer acompañado del canto de los loros, ahora convertido en jugador profesional, compitiendo en escenarios nacionales y llegando a cientos de hogares a través de la televisión pública.
“Es mi primer contrato, y es el resultado de años de trabajo, disciplina y de nunca rendirme, incluso en los momentos más difíciles”.
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Una historia que no solo habla de baloncesto, sino de resiliencia, esfuerzo y sueños, capaz de inspirar a muchos niños que también anhelan dar ese gran salto.